sábado, 9 de diciembre de 2006


La noche se ha cernido sobre mí.

La meto en la mochila y la cargo a cuestas.

La dejaré en el primer albergue que encuentre.

Y cargaré tan solo con el día.

Me agarro los años de niña y los ato a un lado con una goma de pelo.

A la izquierda sujeto con una horquilla desde los quince hasta los dieciséis.

Los diecisiete los aplasto con gomina.

Los dieciocho los trenzo de raíz y los sujeto a los veintitrés.

A partir de ahí me dejo el pelo suelto.

Ahora puedo vivir la vida.